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Quién vigila a los vigilantes libro

¿Quién vigila a los vigilantes? Superhéroes, justicieros e ideologías políticas

¿Quién vigila a los vigilantes? Superhéroes, justicieros e ideologías políticas es un recorrido por las ricas y prolíficas relaciones entre los comics books y las ideologías políticas.
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Autor

Antonio Pineda

Licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas, trabaja como docente e investigador en la Facultad de Comunicación de Sevilla. Concretamente en el Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad. En dicho centro imparte docencia en materias como Análisis del Discurso Publicitario, Comunicación Política, Publicidad, Cultura y Generación de Contenidos o Principios de Comunicación Institucional y Política.

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Ficha técnica
ISBN978-84-124606-1-2
Depósito LegalSE 1248-2022
EncuadernaciónRústica con solapas
Nº de páginas256
Dimensiones240 x 170 mm
Fecha de Publicación01-10-2022
Pedidos internacionales
DESCRIPCIÓN
ÍNDICE
AVANCE
CONTRAPORTADA
Reseñas

¿Quién vigila a los vigilantes? Superhéroes, justicieros e ideologías políticas

¿Quién vigila a los vigilantes? Superhéroes, justicieros e ideologías políticas es un recorrido por las ricas y prolíficas relaciones entre los comics books y las ideologías políticas. Coordinados por el catedrático en comunicación Antonio Pineda, doce especialistas de la comunicación y la cultura de masas estudian a superhéroes y vigilantes desde diversas perspectivas ideológicas: anarquismo, feminismo, neofascismo… En estas páginas conviven iconos de la cultura de masas como Batman y Wonder Woman, personajes de culto como V o The Swamp Thing, nuevos fenómenos del medio como The Boys y héroes menos conocidos como Captain China, entre otros.

Quién vigila a los vigilantes proporciona herramientas que permiten una lectura crítica en clave ideológica de los superhéroes y justicieros que habitan los tebeos, el cine y la televisión.

Tal y como se adelanta en la introducción del libro: “El mero esquema de ciudadanos que se disfrazan para luchar contra el mal implica cuestiones muy diversas relativas al poder, la responsabilidad, el individualismo, la privatización de la violencia, el rol del Estado y el funcionamiento de la sociedad”.

¿A quién va dirigido el libro?

Profesionales y estudiosos de la cultura de masas (comic, cine, televisión, etc…), interesados en los estudios de comunicación, sociología o ciencias políticas y, en general, toda persona interesada en su cultura.

Índice

Introducción. Los superhéroes y las ideologías políticas 

Antonio Pineda

Referencias 

1.- El anarquismo en el cómic V de Vendetta 

Antonio Pineda y Jorge David Fernández Gómez

1.1. Introducción 

1.2. El anarquismo como ideología política     

1.3. Análisis de V de Vendetta  

1.4. Conclusiones 

1.5. Referencias 

 

2.- Captain China: El superhéroe maoísta más grande del mundo 

Miguel Ángel Pérez-Gómez

2.1. Introducción 

2.2. Revisión histórica del maoísmo como evolución china del marxismo-leninismo 

2.3. Análisis de Captain China 

2.4. Conclusiones 

2.5. Referencias

 

3.- Lucifer y las raíces del liberalismo progresista en un superhéroe del siglo xxi 

Eva Aladro Vico

3.1. Introducción 

3.2. El liberalismo progresista de John Stuart Mill como marco conceptual    

3.3. Arquetipos y héroes con elementos liberales morales: Lucifer y su desarrollo                

3.4. Conclusiones 

3.5. Referencias 

 

4.- Economía, política y neoliberalismo en la trilogía de El Caballero Oscuro 

Alfonso M. Rodríguez de Austria Giménez de Aragón

4.1. Introducción 

4.2. Marco teórico y conceptual 

4.3. Economía y política en Gotham City 

4.3.1. Roosevelt, Keynes y las crisis económicas en Gotham City  

4.3.2. El Estado mínimo 

4.3.3. Moral neoliberal, caridad y justicia 

4.3.4. La dictadura del proletariado en Gotham City 

4.4. Conclusiones          

4.5. Referencias 

 

5.- La representación de la ideología conservadora en Watchmen a través de Rorschach 

Paula Requeijo Rey  

5.1. Introducción   

5.2. Conservadurismo y neoconservadurismo en Estados Unidos 

5.3. El contexto sociopolítico de Watchmen 

5.4. El conservadurismo a través de Rorschach 

5.5. Conclusiones   

5.6. Referencias 

6.- Making America safe again: Stormfront y el neofascismo en The Boys

Mayte Donstrup

6.1. The Seven 

6.2. El neofascismo y sus marcas ideológicas 

6.3. Heil Stormfront 

6.4. Conclusiones 

6.5. Referencias 

 

7.- “This is bigger than all of us”. Nacionalismo cívico y cosmopolitismo en The Umbrella Academy

Elena Bellido Pérez y Víctor Hernández-Santaolalla

7.1. Introducción

7.2. Nacionalismo y superhéroes 

7.3. La ideología nacionalista en The Umbrella Academy 

7.4. Conclusiones 

7.5. Referencias 

 

8.- Wonder Woman a través de las olas feministas: Análisis comparativo entre el cómic y el cine blockbuster 

Bianca Sánchez-Gutiérrez y Ana I. Barragán-Romero

8.1. Introducción 

8.2. Marco teórico y conceptual 

8.3. Wonder Woman en el cómic y en el cine 

8.4. Conclusiones 

8.5. Referencias 

 

9.- Swamp Thing: Eco-anarquismo y Chthuluceno 

Juan J. Vargas

9.1. Introducción 

9.2. Marco teórico y conceptual 

9.3. Análisis de la obra 

9.4. Conclusiones 

9.5. Referencias

Introducción

Es posible que plantear un libro sobre la presencia y representación de ideologías políticas en el cómic y otros medios, con atención especial al género de superhéroes, resulte algo sorprendente, dado que, en una primera aproximación, sería fácil describir las historias de superhéroes como un mero entretenimiento escapista caracterizado por fantasías adolescentes de poder. Se trata, al fin y al cabo, de personajes e historias que nacieron en la dé- cada de 1930 para entretener a la infancia, y esta función siguió siendo predominante durante bastante tiempo. Además, los cómics de superhéroes no suelen brillar —por lo general— por su profundidad intelectual ni su calidad literaria. Y aunque es habitual considerar que los superhéroes se hicieron más “adultos” y sofisticados hacia la década de 1970, como respuesta a un público lector que ya no constaba únicamente de niños (Tucker, 2021), algunas perspectivas críticas mantienen que la esencia infantil y simplista del género perdura incluso hoy—es el caso del guionista británico Alan Moore, cuya obra tiene una presencia destacada en este libro: “Creo que es una señal alarmante que tengamos públicos adultos yendo a ver la película de Avengers y deleitándose con conceptos y personajes destinados a entretener a los niños de 12 años de edad de la década de 1950”, ha afirmado Moore (en Kelly, 2013. TDA).

“Los comic books, ante todo, son basura”, escribe Jules Feiffer (2003: 72). “La basura está ahí para entretener, en el más bajo y más desacreditado de los niveles. (...) La basura, al igual que el borracho de la boda, puede hacer o decir lo que quiera y no ser castigada por ello, porque, por su mera apariencia, ya provoca vergüenza. No tiene que perder el respeto de nadie, ni ninguna imagen que poner en peligro” (2003: 72-73. TDA). Los superhéroes podrían categorizarse a priori en este nivel cultural tan poco respetado; al fin y al cabo, las historias de justicieros superpoderosos muestran a individuos sobrehumanos, vestidos con mallas ajustadas y de colores llamativos, que se pasan las noches patrullando extralegalmente las grandes ciudades para evitar crímenes y castigar a los delincuentes, en nombre de conceptos simplistas del bien y el mal, dando soluciones fáciles a los problemas mediante la violencia, y apelando a niveles viscerales de la psique. Muchos de estos personajes, además, van enmascarados, con lo cual evitan afrontar la responsabilidad personal por los actos que cometen. Todo ello implica un mecanismo narrativo que proporciona a la mente infantil y adolescente un esquema sencillo de lo que es justo y lo injusto, del triunfo del bien y el castigo del mal. No es extraño, por consiguiente, que se haya afirmado: “Como vehículo para fantasías intrínsecamente irresponsables, fantasías de poder sobre otros, las narrativas de superhéroes alinean nuestros deseos con la dominación” (Cohn, 2007. TDA).

Este mecanismo conductual de los superhéroes no sólo comunica cierto sense of wonder vinculado con conceptos morales maniqueos y fantasías adolescentes de poder y venganza, sino que se trata al mismo tiempo de un mecanismo que plantea de forma directa cuestiones más adultas. Muchos superhéroes no dejan de ser, al fin y al cabo, operativos parapoliciales y paramilitares que se toman la justicia por su mano y actúan al margen de la ley —como dice Batman en el influyente cómic de Frank Miller El regreso del señor de la noche (Batman: The Dark Knight Returns, DC Comics, 1986), al referirse al acorralamiento de los superhéroes por las instituciones públicas: “Claro que somos criminales,” (...) “Siempre lo hemos sido”. “Nos obligan a serlo” (no III, p. 31)2. El mero esquema de ciudadanos que se disfrazan para luchar contra el mal implica cuestiones muy diversas relativas al poder, la responsabilidad, el individualismo, la privatización de la violencia, el rol del Estado y el funcionamiento de la sociedad. El mantra popularizado por los cómics de Spiderman, “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, tiene relación directa con esto. Por consiguiente, no es casual que se hayan encontrado en el género de superhéroes niveles de lectura cuya interpretación nos permite acceder a cuestiones más serias y profundas que el mero entretenimiento de tipo pulp y el consumo cultural efímero. Como señala Brenzel, el hecho de poseer poderes inusuales hace que a los superhéroes “les resulte aún más difícil eludir las preguntas a las que todos debemos enfrentar- nos acerca de nuestros papeles, nuestras posibilidades y nuestros objetivos en la vida” (2013: 245). Así, los superhéroes se han relacionado con temas filosóficos (Morris y Morris, 2013), y han sido considerados documentos culturales que reflejan la forma en que los estadounidenses se ven a sí mismos y a otros (Murray, 2011), así como iconos vinculados con las esperanzas, deseos y miedos de Estados Unidos, y que han reflejado las tendencias y cambios sociales de este país (Johnson, 2012). Adicionalmente, las historias protagonizadas por superhéroes se han relacionado con cuestiones relevantes como la propaganda (Murray, 2011), la religión (Tallon y Walls, 2013), la filosofía política (Spanakos, 2014) o la ideología (cfr. Pineda y Jiménez-Varea, 2017).

En este contexto, si los superhéroes pueden considerarse artefactos genéricos que reflejan cuestiones sociológicas, culturales y filosóficas, no debería extrañarnos que las historias sobre justicieros disfrazados sean también un espejo de ideologías políticas. De hecho, desde el propio nacimiento del género, con Superman en 1938, el superhéroe ha sido considerado una metáfora política —en el caso del Hombre de Acero en concreto, un reflejo de las reformas progresistas del New Deal de Roosevelt (Murray, 2011). Sin embargo, y a pesar del progresismo del Superman temprano, podría decirse que las interpretaciones de los superhéroes en términos ideológicos suelen sugerir que el género tiende a la derecha. Así, se ha observado que los superhéroes son proclives a reflejar una ideología esencialmente conservadora (Lukin, 1997), en tanto que “guardianes del orden establecido, respetuosos con la ley y protectores de la propiedad privada” (Pellitteri, 2011: 83. TDA); cuando no un ideario directamente reaccionario (Gray, 2010) o incluso fascista, y caracterizado por el racismo, el culto de la violencia y la masculinidad, el anticomunismo y la explotación de símbolos patrióticos (Pellitteri, 2011). En un contexto donde los problemas y fuerzas sociales juegan un rol secundario en el cómic (Kort-Butler, 2012), los superhéroes glorificarían la idea de defender el statu quo, preservando el orden social y económico, y protegiendo, entre otros elementos, la propiedad privada y la nación (Brown, 2021), encontrándonos así ante un género que “casi nunca persigue revolucionar fundamentalmente el sistema” (Dittmer, 2005: 642. TDA). Este conservadurismo ya está apuntado en el análisis clásico de Superman realizado por Umberto Eco: el Hombre de Acero es un personaje prácticamente omnipotente que, en poco tiempo, podría alterar el orden político y económico del mundo; sin embargo, la actividad de Superman se circunscribe a la lucha contra el crimen —en forma de robo, sobre todo— de forma que el mal asume la forma del atentado contra la propiedad privada (Eco, 1997). La tendencia conservadora de los superhéroes, por otro lado, puede verse inmejorablemente reflejada en su vinculación con la propaganda patriótica gubernamental (Johnson, 2012), como evidencia el patriotismo de los superhéroes durante la Segunda Guerra Mundial y su conexión con la propaganda y la cultura de masas de ese período (Murray, 2011).

No obstante, sería reduccionista afirmar que la única ideología política reflejada por los superhéroes es el conservadurismo. Además del ya citado carácter progresista del Superman temprano —hasta el punto de que se ha observado que el Hombre de Acero comenzó su carrera como un defensor socialista-anarquista de los oprimidos, y que ataca el sistema capitalista (Saunders, 2011; Køhlert y Laursen, 2017)— merece la pena recordar que en la década de 1970 Marvel Comics alimentaba las tendencias progresistas de los lectores jóvenes, presentado a diversos superhéroes opuestos a las acciones del gobierno y que cuestionaban los valores tradicionales estadounidenses (Johnson, 2012). Las películas en que aparece Wonder Woman, por otro lado, han sido analizadas des- de el punto de vista de la ideología política del feminismo (Sánchez-Gutiérrez, 2017), y el Spider-Man temprano, con argumentos y dibujo de Steve Ditko, ha sido interpretado como vehículo de una ideología extremista —el Objetivismo ultraliberal de Ayn Rand (cfr. Pineda y Jiménez-Varea, 2013)— que no puede identificarse en sentido estricto como “conservadora”. Por otro lado, una serie de televisión como Arrow (The CW, 2012-2020) —basada en el superhéroe arquero (e izquierdista radical) de DC Comics Green Arrow— muestra que los financieros e industriales pueden ser una amenaza para la sociedad, distan- ciándose así de la idea de que los superhéroes necesariamente apoyan el orden socio-económico (Moore, 2003; Pineda y Jiménez-Varea, 2017).

De esta forma, la literatura académica evidencia que ni el cómic en general, ni los universos superheroicos en particular, pueden reducirse a una única postura ideológica. Esta es precisamente la línea de reflexión que conforma el objetivo de este libro: analizar la presencia y/o representación de una diversidad de ideologías políticas en el cómic y otros medios, centrándonos especialmente en el género de superhéroes.

 

Este libro

Aunque no todos los objetos de estudio de este libro pueden categorizarse con exactitud dentro del género de superhéroes —es el caso, por ejemplo, de la historieta V de Vendetta, cuyo protagonista no es técnicamente un superhéroe— no es menos cierto que la elevada presencia de superhéroes en estas páginas hace de dicho género la columna vertebral de la obra. Esto tiene un punto de interés adicional, ya que evidencia que en los límites de un mismo género de la cultura de masas podemos encontrar cierta variedad ideológica, desde el eco-anarquismo al neofascismo, pasando por el maoísmo o el neoliberalismo. Además de mostrar esta diversidad ideológica, que es el objetivo central, este libro presenta asimismo cierta diversidad mediática, con análisis centrados en el cómic sobre todo, pero también en las series de televisión y el cine. En cuanto al concepto general del libro, hay que mencionar asimismo que el género de los superhéroes mantiene relaciones muy estrechas con el subgénero de los justicieros o vigilantes —siendo esta última palabra española la que se usa en inglés para referirse a los justicieros— es decir, individuos o grupos privados que se toman la justicia por su mano y ejercen como juez, jurado y (en ocasiones) ejecutor. Así, hemos incluido la palabra “vigilantes” en el título del libro debido a que algunos de los personajes que se analizan en el mismo, como V, Rorschach o Batman, pueden considerarse justicieros. Además, la inclusión de la pregunta “¿Quién vigila a los vigilantes?” en el título del libro sirve como homenaje a una de las obras maestras del cómic: Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (DC Comics, 1986-1987), que integra la pregunta del poeta satírico romano Juvenal “Quis custodiet ipsos custodes?” (“¿Who watches the watchmen?”, en la obra de Moore y Gibbons) en una reflexión sobre el poder, la responsabilidad personal y las implicaciones del vigilantismo y las capacidades sobrehumanas.

Se ha apuntado que los cómics han jugado un rol significativo en el pensamiento anarquista (Køhlert, 2017); en este contexto, resulta pertinente que ya hayamos mencionado V de Vendetta (V for Vendetta) ya que esta serie de política-ficción da inicio a los análisis del libro. Así, el capítulo “El anarquismo en el cómic V de Vendetta”, de Antonio Pineda y Jorge David Fernández Gómez, estudia sistemáticamente la presencia de los temas fundamentales del anarquismo en esta obra de Alan Moore y David Lloyd, destacando especialmente el lado constructivo y humanista de esta ideología política frente a las habituales representaciones mediáticas que reducen la anarquía a caos y violencia.

El anarquismo no es la única ideología de izquierdas que ha sido representada en el cómic. Es probable que los lectores de cómics de superhéroes asocien el patriotismo con personajes como el Capitán América y otros superhéroes abanderados estadounidenses. En “Captain China: el superhéroe maoísta más grande del mundo”, Miguel Ángel Pérez-Gómez ofrece un análisis del cómic protagonizado por el supersoldado patriota Captain China que revela además una panorámica histórica sobre la evolución de la versión maoísta del comunismo marxista-leninista —cuando no de la deriva ideológica del Partido Comunista Chino.

En “Lucifer y las raíces del liberalismo progresista en un superhéroe del siglo XXI”, Eva Aladro-Vico revisa la presencia del liberalismo progresista —en buena medida basado en el pensamiento de John Stuart Mill— en la serie de televisión Lucifer, mostrando cómo las ideas de la soberanía del individuo sobre sí mismo y la contestación de la moral tradicional tienen cabida en un demoníaco personaje que evidencia resonancias de la literatura romántica, los héroes míticos o el perfil del poeta maldito.

El liberalismo progresista debe diferenciarse de la versión derechista de las ideas liberales y libertarias, siendo esto último lo que en el mundo contemporáneo se ha denominado “neoliberalismo”. Esta ideología, prácticamente hegemónica hoy día, es analizada por Alfonso Maximiliano Rodríguez de Austria Giménez de Aragón en el capítulo “El héroe que el neoliberalismo necesita: economía y política en la trilogía de “El caballero oscuro” de Christopher Nolan”, evidenciando que esta trilogía cinematográfica sobre Batman ofrece una visión clara de la política y la economía política que impregnan el universo del Caballero Oscuro, resultando de ello una representación acabada de la ideología neoliberal en el género superheroico. Brown se ha referido a “la agenda de clase hegemónica que subyace a lo que se formula como una fantasía inocente de cruzados con capa” (2021: 7. TDA); es posible que pocos personajes ejemplifiquen esta hegemonía de clase tan perfiladamente como Batman.

Se ha apuntado que la ya citada Watchmen es un punto de ruptura que conduce a un cambio histórico a la hora de entender el género de superhéroes (Pellitteri, 2011). Entre las múltiples y revolucionarias innovaciones introducidas por Watchmen se encuentra el análisis de las coordenadas ideológicas que motivan el vigilantismo y la actuación de los superhéroes. El capítulo de Paula Requeijo Rey, “La representación de la ideología conservadora en Watchmen a través de Rorschach”, estudia la forma en que el marco mental de uno de los personajes más populares de Watchmen, el implacable justiciero Rorschach, interpreta la realidad en función de una serie de elementos nucleares del conservadurismo en general, y del neoconservadurismo en particular, añadiendo además un individualismo extremo de corte sociópata.

En “Making America Safe Again: Stormfront y el neofascismo en The Boys”, Mayte Donstrup analiza esta exitosa serie televisiva de Amazon Prime —basada en el cómic homónimo de Garth Ennis y Darrick Robertson— centrándose en Stormfront, una superheroína nazi y racista cuyo discurso refleja ideologemas del neofascismo posterior a la Segunda Guerra Mundial, y que se enmarca en el actual auge del nacional-populismo derechista provocado por el expresidente de EE.UU. Donald Trump.

Como se lee en el capítulo de Elena Bellido-Pérez y Víctor Hernández-San- taolalla “This is bigger than all of us”. Nacionalismo cívico y cosmopolitismo en The Umbrella Academy”, los superhéroes nacionalistas conforman un subgénero en sí mismo. Los autores abordan la presencia del nacionalismo —una de las ideologías más habituales en el género superheroico— en la serie de televisión The Umbrella Academy, compartiendo valores que han hecho célebres a personajes como Superman o el Capitán América, pero sin enarbolar los valores más tradicionales del American way of life.

En “Wonder Woman a través de las olas feministas: análisis comparativo entre el cómic y el cine blockbuster”, Bianca Sánchez-Gutiérrez y Ana I. Barragán Romero abordan la representación del feminismo —en tanto que teoría crítica de la sociedad e ideología vindicativa de la emancipación de las mujeres— en la figura de la popular superheroína Wonder Woman. El capítulo se centra en sus apariciones en las primeras historietas escritas a partir de 1941 por el psicólogo William Moulton Marston y dibujadas por Harry G. Peter, por un lado, y en las películas más recientes del DC Extended Universe, y concluye, entre otras ideas, que si bien el cómic tiene una intención específica y explícitamente política, las películas de Patty Jenkins no muestran la misma motivación.

Como cierre del libro, y reflejando en parte y complementando aspectos del capítulo sobre V de Vendetta, Juan J. Vargas aborda en “Swamp Thing: eco-anarquismo y Chthuluceno” otra de las obras maestras de Alan Moore, Swamp Thing, desde un constructo ideológico que auna ecologismo, anarquismo y esoterismo, y concluye, entre otros aspectos, que Moore no debe entenderse como un creador posmoderno, sino más bien como un autor adscrito a la modernidad.

Contraportada ¿Quién vigila a los vigilantes? Superhéroes, justicieros e ideologías políticas

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